La cuaresma es un testigo que nos recuerda la importancia de la crucifixión de Jesucristo como símbolo de salvación y redención; se basa en los cuarenta años de peregrinación para prepararse a construirse como pueblo de Israel; la cuaresma es un ofrecimiento solemne de las palabras de Cristo, su muerte y resurrección para la redención de todos.
Es un tiempo litúrgico de conversión, un tiempo donde la fe y la revelación de la Palabra es mayor y nos ayuda a interiorizar y vivir en profundidad la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Es un periodo largo de cuarenta días pero bendecido por gracias divinas que nos ayudan a arrepentirnos de nuestros pecados, practicar la Palabra e intentar cambiar actitudes y acciones para ser mejores y poder vivir mas cerca de Dios con la ayuda del Espíritu Santo.
(Gracias a las palabras del Papa Francisco para este año, la voz de Cristo, por hacer llegar a todos sus hijos y al mundo entero, la palabra del Señor; y poder seguir sembrando amor para los demás en nuestros corazones, preservar el alimento del alma, la palabra y oración. Se deben aprovechar los días de conversión Cuaresmal sembrando siempre el bien con Dios en nosotros).
Por ello, la cuaresma en un tiempo de perdón, reconciliación y renovación, aprendemos a escuchar y apreciar la Palabra de Dios, orando, compartiendo y haciendo buenas obras; invitándonos a vivir una serie de actitudes católicas que nos ayudan a parecernos mas a Jesús, con esto aprendemos a tomar la Palabra con alegría para alcanzar la gloria de la Resurrección.
El principio
Dios fue el primero en hacer algo, en dar comienzo, Dios existe porque es el gran iniciador de todo, como creador del mundo, estaba allí desde el principio construyendo un camino para nosotros. Todo lo que existe es por el poder de Dios, por eso lo adoramos y por medio de los escritos nos recuerdan que debemos recobrar la fortaleza y fe en los momentos mas difíciles contemplando a quien creó el universo. Desde el principio Dios planeo renovarnos y restaurarnos a través de su palabra, una limpieza por nuestras almas por medio de un sacrificio.
¿Qué nos pide Dios en el tiempo de cuaresma?
La oración, que es indispensable para nuestro encuentro con Dios, la penitencia, se realiza cotidianamente; y la caridad, es necesaria para llegar santificados a la Pascua. Debemos intensificar la escucha y la meditación ante la Palabra y la asistencia al sacramento de la Eucaristía.
"Orad siempre pidiendo la gracia de la conversión personal y comunitaria, y no dejéis de oír la Palabra de Dios, porque la Palabra tiene poder para edificarnos en la santidad. Caminemos como peregrinos de esperanza y caridad de la mano de la Santísima Virgen María, Nuestra Madre. Os bendice." - Mons. José Manue Lorca Planes/ Obispo Diócesis de Cartagena.

Comentarios
Publicar un comentario